the wall of sound

De acuerdo al imaginario colombiano, el reinado nacional es la máxima celebración de la belleza del país.  Una vez al año, en noviembre, Cartagena reúne a las reinas de cada departamento, que compiten por un gobierno estético cuyo término es de apenas un año. En esa época, las diferencias se acentúan en la ciudad amurallada. Viste a algunas regiones de fiesta y orgullo mientras esconde otras, menos ataviadas y más informales. Erige unos muros invisibles, que aislan en otro mundo las melancólicas historias que ocurren mientras la belleza es homenajeada. Lina Leal ha querido mostrar ese otro rostro que está fuera de la suntuosa fortaleza, a través de esta instalación llamada Muros de Sonido. Consiste en piezas auditivas cargadas de secretos, relatos e historias instaladas estratégicamente a lo largo de las murallas. Todas ellas reflexionan sobre la Cartagena escondida, aquella que no brilla por lo que dice, sino por lo que calla. 

  • Ibis Hernández Abascal

    Curadora e investigadora

    Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam         

    Desde que comenzara a levantarse el primer muro de Occidente en época del emperador Adriano (año 112 d.n.e), los pueblos han sido testigo de la construcción de barreras y demarcaciones territoriales en latitudes, circunstancias y momentos históricos diversos en esta parte del planeta. Durante el periodo colonial, en algunos enclaves del Caribe insular y  en sus franjas costeras de tierra  firme, la arquitectura militar contempló la construcción de murallas como parte de los sistemas defensivos diseñados para proteger, de los ataques de corsarios y piratas, los puntos estratégicos donde se concentraban las flotas antes de transportar a España las riquezas extraídas de los virreinatos vecinos. Si bien con posterioridad algunos de esos muros fueron derribados y otros conservados como patrimonio arquitectónico e histórico desprovistos de su función original, en el complejo escenario del mundo pretendidamente globalizado que habitamos, se erigen hoy nuevas barreras que ganan en altura y amplitud cual expresión palpable de sentimientos xenofóbicos, prácticas de exclusión, litigios fronterizos, disputas por la (in)visibilidad y otros conflictos vigentes. En consecuencia, no es de extrañar que el muro, emparentado a las nociones de límite y frontera o cargado de connotaciones asociadas a situaciones contextuales específicas,  haya devenido eje central  de ambiciosos proyectos curatoriales en las últimas décadas y despertado la atención de no pocos creadores que lo  han convertido en objeto de  intervención, resignificación y metáfora en sus propuestas.

    Tomando como eje estas consideraciones, ha relacionado, de forma metafórica, algunas ideas sobre el recorrido de estas hojas (desde el árbol hasta el suelo y su destino posterior) y el transcurrir de la vida de muchas mujeres cuyos cuerpos se mantienen expuestos a toda suerte de circunstancias y a desenlaces ignorados, a los cuales dan la espalda aquellos quienes las han utilizado en otros momentos como meras mercancías. Ha nombrado este proceso como “Estudio sobre la caída de una hoja”. 

    Le interesa distinguir ese cuerpo que transita por diferentes estados. La caída es solo uno de ellos, al cual prosigue un incierto devenir una vez que la hoja ha caído al suelo, donde se le pisa, barre y desecha. Identificada con el sentir de muchas mujeres que han quedado descartadas del sistema que las utilizó y explotó -tras experimentar el envejecimiento de sus cuerpos que fueron otrora objeto de deseo, placer y lujuria- intentó llevar a cabo la restauración de su dignidad a través de un acto de dimensión simbólica.

Con base en la técnica del  wall of sound,  patentada  en los sesenta por el productor musical norteamericano Phil Spector, la artista superpuso en una grabación única las narraciones colectadas y otros registros sonoros que refieren el ruido ambiental reinante en los asentamientos donde esas mujeres habitan.

← Ver proyecto anterior
Ver siguiente proyecto →